Desde que en 1562 santa Teresa de Jesús fundara su primer convento de descalzas en Ávila, el carisma teresiano se ha ido expandiendo por todo el mundo.

Durante varios siglos, hombres y mujeres de todas las culturas, razas y lenguas se han entusiasmado con el estilo de vida propuesto por Teresa. No sucumbieron ante peligros y  dificultades de todo tipo. Dios siempre les salió al paso. Su fidelidad ha hecho posible que el proyecto teresiano haya llegado a nosotros.

La historia del Carmelo de Puzol se remonta a finales del siglo XVI en Méjico. Por entonces, las monjas españolas tenían prohibido viajar a América, lo cual hacía improbable una fundación americana. Sin embargo, un grupo de seglares españolas establecidas en México conocerá los escritos de la Santa y comenzará la aventura: Veracruz, Puebla de los Ángeles, México, Nueva York, Barcelona, San Pol de Mar, Caudiel, Valencia, Lloret de Mar, Manises, Turín, Milán, Rótova… un sinfín de caminos y peripecias hasta llegar a Puzol.

«es muy amigo Su Majestad de llevar adelante las obras que Él hace, si no queda por nosotras. ¿De dónde pensáis que tuviera poder esta mujercilla como yo para tan grandes obras, sujeta, sin solo un maravedí, ni quien con nada me favoreciese?»

Teresa de Jesús

Llegamos a América: Puebla de los Ángeles

Claustro del convento

de Puebla.

Ana y Beatriz Núñez, naturales de Gibraleón (Huelva-España) se embarcaron hacia Veracruz, donde residía su hermano. Al morir este, Beatriz decidió casarse y Ana se quedó en casa de su hermana para llevar una vida de recogimiento. A ella se le unió una amiga sevillana, Elvira Suárez, y la joven Juana Fajardo y Galindo. En 1593, bajo la dirección del jesuita Alonso Ruiz, decidieron trasladarse a casa propia. Prometieron clausura e hicieron voto de castidad. En 1596, el obispo de Puebla convirtió la casa en Recogimiento de san José. Allí ingresó María de Vides.

Un franciscano español les había regalado las obras de santa Teresa. Les entusiasmó el carisma teresiano y decidieron fundar un Carmelo. El obispo de Puebla aceptó la fundación. Los carmelitas descalzos, que habían llegado allí en 1586, les acompañaron en esta aventura, especialmente Pedro de los Apóstoles, que fue desde entonces un gran colaborador.

Tras muchos obstáculos, se firma la bula de erección el 5 de julio del 1602. El 27 de diciembre del 1604 tomaron el hábito de carmelitas descalzas y el día de los santos Inocentes de 1605 hicieron la profesión.

Fachada del convento

de Puebla.

A la capital de México

Fachada del convento de San José, Ciudad de México.

Foto: Alejandro Linares García

En la ciudad de México había un convento de concepcionistas al que pertenecían Mariana de Pedraza e Inés de la Cruz. A través de los carmelitas descalzos Pedro de los Apóstoles y Pedro de san Hilarión, conocieron las obras de santa Teresa. Estas hermanas se entusiasmaron tanto por el carisma teresiano que decidieron vivirlo en su propio convento, esperando la posibilidad de pasarse a las descalzas.

Por entonces, Luis de Ribera, admirador de santa Teresa, decidió fundar un convento de descalzas en México. No lo consiguió porque, en España, los superiores no permitían el desplazamiento de monjas a América. Sin embargo, dejó parte de su herencia para financiar una futura fundación. Pasados los años, el arzobispo de México, Juan de la Serna, la puso en marcha.

Pidieron al arzobispo de Puebla que enviara a dos carmelitas de la primera fundación para iniciar la nueva casa. Pero este consideró que no podía renunciar a ninguna de ellas. Así que, a falta de carmelitas descalzas para comenzar la fundación, se eligió a las dos concepcionistas como fundadoras del nuevo Carmelo.

La casa se construyó con rapidez en una de las propiedades de Luis de Ribera. El convento se inauguró el 1 de marzo (según el documento, pero se cree que fue en octubre) de 1616, quedando bajo la advocación de san José, aunque las conocían como “las teresitas”. Las primeras hermanas fueron: Mariana de la Encarnación, Inés de la Cruz, Beatriz de Santiago e Isabel de san Alberto.

Cuando en 1657 se fundó un segundo convento en la ciudad de México poniendo como titular a santa Teresa, empezó a conocerse al de San José como “Santa Teresa, la Antigua” y el de Santa Teresa como “Santa Teresa, la Nueva”.

El convento de San José se fundó bajo la obediencia de los arzobispos de México, aunque estos lo habían puesto bajo la dirección de los descalzos. Las monjas pidieron reiteradas veces a Roma, incluso al rey, que les permitieran pasar a la jurisdicción de la Orden, pero los obispos se oponían a ello y sufrieron severas represalias.

Pasados los años, llegó la persecución religiosa en México. En 1914, las monjas tienen que salir forzosamente del convento y se refugiaron en casas particulares. Diez años más tarde, la comunidad se instaló en Guadalupe. El 14 de febrero de 1926 tuvieron que volver a salir y refugiarse en casas de amigos, porque los revolucionarios estaban saqueando los conventos de la ciudad. Hasta el 18 de enero de 1930 no pudieron reunirse de nuevo en su convento.

Cúpula del convento de San José, Ciudad de México.

Foto: Alejandro Linares García

El Carmelo del Corazón Eucarístico de Jesús

Jardín del convento.

Barrio de San Ángel, México DF.

Capilla del convento.

Barrio de San Ángel, México DF.

La cuarta comunidad de carmelitas descalzas de México fue fundada en 1903 en el barrio de San Ángel, por monjas del convento de San José.  Al poco tiempo, empezaron los problemas con la revolución de Carranza.

El 20 de julio de 1914, la comunidad se vio obligada a abandonar su convento a causa de las amenazas. La joven priora pidió ayuda a los superiores para pasar la noche. La precariedad de aquellos días fue mucha. Les permitieron ir a la delegación apostólica que estaba vacía, saqueada tras la expulsión del obispo. Después se trasladaron al colegio de los maristas, que habían sido expulsados también. Estuvieron allí hasta que el 13 de febrero de 1914 fueron denunciadas a la policía y las apresaron. Durante este trance, la novicia pidió hacer los votos, pues temía que su familia la reclamase. Y en la prisión hizo la profesión.

Las liberaron gracias a las gestiones de una mujer distinguida, que se las llevó a su casa hasta que pudieron repartirse en sus familias. En mayo pudieron reunirse en una casita de la calle santa Teresa, donde, aunque les faltaba todo lo material, podían hacer vida en común.

El 27 de mayo de 1916 se presentaron el juez y varios soldados para llevarlas al Palacio de Justicia. Tras los interrogatorios, decidieron dejarlas en libertad, a condición de que no volvieran a reunirse, con amenaza de pena de muerte si lo hacían.

Cansadas de tanto cambio de domicilio y ante la imposibilidad de reunirse de nuevo en México, buscaron otra solución: trasladarse a España.

Convento de carmelitas descalzas

Sant Pol de Mar.

Museu de la tarjeta postal de Catalunya. Col. Àngel Toldrà Viazo.

La comunidad se instaló en la primera casa por la izquierda.

Arxiu municipal de Lloret de Mar.

Por seguir juntas... a España

La priora, María de Jesús Sacramentado, organizó el traslado a España con la esperanza de poder volver a reunir a la comunidad. El marqués de Comillas se ofreció a pagarles el pasaje. El 27 de septiembre de 1916 embarcó con cuatro hermanas.

Al llegar a Barcelona, se encontraron providencialmente con un sacerdote conocido que las acogió en su casa. Las reparadoras y las carmelitas descalzas francesas de San Pol de Mar les brindaron los primeros auxilios. Desde allí, contactaron con los carmelitas descalzos de Cataluña y Valencia, que les ayudaron en la difícil tarea de encontrar un lugar donde establecerse. Mientras tanto, se alojaron en las carmelitas de Caudiel.

Por fin, el 5 de febrero de 1918 llegaron a Lloret de Mar, acogidas por el obispo de Gerona. Las hermanas de Caudiel y Valencia les aprovisionaron con lo necesario para la fundación. Se instalaron provisionalmente en una casa particular hasta que se acondicionaba el convento, un antiguo depósito de pescado. A su paso por Valencia, habían conocido al prefecto del seminario, Bernardo Asensi, que se convirtió en un gran colaborador. Dos dirigidas suyas serían las primeras postulantes españolas en 1923.

El 10 de febrero de 1918 llegaron a Barcelona ocho monjas más desde México para incorporarse a la comunidad.

En el padrón de 1920 de Lloret de Mar aparecen las trece religiosas.

Manises, al fin la paz

Fachada del antiguo convento. Actual Casa de Cultura, Manises

Foto: Arxiu Municipal de Manises, Fons fotográfic, foto V, Julià.

Ricardo Hernández, padre de una de las monjas, viendo que la casa de Lloret no reunía ya las condiciones suficientes, propuso hacer una nueva fundación. Junto con Bernardo Asensi y Luis Albert, encontraron un lugar apropiado en Manises. El carmelita Bernardino de Jesús María hizo las gestiones en Roma y el nuncio Federico Tedeschini firmaba la autorización el 3 de diciembre de 1925.

El 15 de diciembre de 1925, once monjas comenzaron el traslado a Manises. Las acompañaron Bernardo Asensi y los carmelitas descalzos de Barcelona. En Manises fueron muy bien acogidas por el pueblo, las autoridades civiles y eclesiásticas. Mientras se acondicionaba el convento, estuvieron alojadas en una casa de Salvadora Arenes, que ingresó en la comunidad unos meses más tarde.

El 20 de junio de 1926, el arzobispo Prudencio Melo y Alcalde, bendijo y puso la primera piedra del nuevo convento. El 24 de octubre se trasladaron al nuevo convento.

Documentos:

Monja trabajando la cerámica.

Foto: Fondo José Gadea,

Arxiu Municipal de Manises

El convento de las Carmelitas Descalzas de Manises,

por Vicent Masó Talens, archivero municipal de Manises.

Solicitud de declaración de bien de interés cultural,

por Sandra Pina Capilla.

De nuevo la guerra

Fachada del convento de Milán

Convento San Joaquín, Tarazona

Foto: Marqués de Ojuel

Unos años más tarde volvieron los problemas al desatarse la guerra civil española. El 17 de julio de 1936, tuvieron que evacuar el convento para ser ocupado por los milicianos. Las monjas se refugiaron en sus familias y en casas particulares de Manises, hasta que el comité revolucionario ordenó que saliesen del pueblo las que no eran naturales de allí.

Las hermanas mexicanas consiguieron la ayuda del cónsul y en la noche del 24 de agosto de 1936 embarcaron rumbo a Marsella. El 27 llegaron a Turín, donde fueron hospedadas en las terciarias hasta el 18 de septiembre, día en que se trasladaron a las carmelitas descalzas de Milán.

En cuanto la situación de la guerra lo permitió, la priora y dos monjas más regresaron a España con el objetivo de volver a Manises tan pronto como fuera posible. Mientras se dieron las circunstancias, estuvieron en las descalzas de San Joaquín, en Tarazona.

Al regresar a Manises hallaron el convento destrozado. Lo arreglaron como pudieron y reanudaron de nuevo la vida de comunidad. Las dos mejicanas que habían quedado en Italia regresaron también. Una de las hermanas había fallecido en su casa familiar durante la guerra.

Nace una hija: Rótova

La comunidad de Manises tuvo muchas vocaciones y, por ello, se decidió partir hacia nuevas fundaciones. El 2 de enero de 1948 salieron siete monjas hacia Rótova. Mientras se construía el convento, se establecieron provisionalmente en un antiguo monasterio de jerónimos, cedido por su propietaria, María Jesús Trénor, por cinco años.

Monasterio de San Jerónimo de Cotalba

Ahora a Puzol

Monjas en el antiguo convento de Puzol.

Antiguo convento de Puzol.

En 1953, se cumplían los cinco años de plazo que la comunidad tenía para habitar en San Jerónimo y había que dejar el edificio. A causa de dificultades económicas, el convento definitivo que se iba a construir en Gandía no se pudo levantar. Así que las hermanas no tenían adónde ir, hasta que surgió providencialmente la posibilidad de ir a Puzol.

El 26 de enero, la comunidad se trasladó a Puzol y se instaló en un antiguo asilo, propiedad de Rosario Climent, que lo dejaba en usufructo a las hermanas. El pueblo y las autoridades salieron a recibirlas con alegría. También las acompañaron los carmelitas descalzos.

Tras el acondicionamiento de la casa, quedó establecida la clausura el 8 de septiembre. El convento estaba ubicado en lo que hoy es la calle Santa Teresa y era su huerta lo que actualmente es la Casa de Cultura.

Con el paso de los años, se fueron construyendo grupos de viviendas alrededor y la comunidad buscó un espacio de más soledad y silencio.

Actual convento de Puzol.

El convento actual

En la partida de la Mallaeta, a las afueras de Puzol, se encontró el terreno más apropiado para iniciar la construcción del nuevo convento. El 6 de septiembre de 1966, en vísperas de la fiesta de la patrona de Puzol, la Virgen al pie de la cruz, fue bendecida y colocada la primera piedra del convento actual. El 7 de abril de 1969 fue introducido el Santísimo Sacramento en la nueva casa y el 14 del mismo mes, festividad de san Vicente Ferrer, el cardenal Enrique y Tarancón, bendijo solemnemente la iglesia y el convento.

CARMELITAS DESCALZAS CONVENTO SAGRADA FAMILIA • Zona Diseminados, 120  •  Apdo. Correos 17

 46530-Puçol (Valencia-España) •  Tel +34 961 420 574 •  ocdpuzol@gmail.com

Registro Entidades Religiosas nº010752 •  C.I.F. R-4600321F